El arte de regresar a casa y aprender a cuidarte.

A veces pasamos la vida esperando que alguien venga a rescatarnos, a decirnos que lo estamos haciendo bien o a darnos el afecto que nos falta. Buscamos esa nutrición afuera, olvidando que la fuente principal está en nuestro propio pecho.

Empezar un proyecto, una nueva etapa o simplemente un nuevo día requiere que primero aprendas a ser tu propio refugio. No viniste al mundo a estar solo, estás conectado a una red invisible de vida que te sostiene, pero el primer paso de amor te pertenece a ti.

Elige tus propias creencias, sé coherente con ellas, desde ahí nutres tu interior para que el exterior refleje un ser renovado. No podremos cambiar a las personas en nuestro entorno, pero cuando cambia tu interior todas las oportunidades aparecen porque logras enfocarte en ellas desde esa nueva mentalidad y así podrás mejorar paso a paso tu situación y tu vida.

Preguntas para tu reflexión y evolución

  • ¿Me siento sostenida?
  • ¿Me llevo bien con mamá o imagen materna?
  • ¿Procuro nutrir mi cuerpo, mente y espíritu?
  • ¿Soy fiel a mi esencia?
  • ¿Soy proporcionada en mis actos o siempre voy a extremos?
  • ¿Puedo recibir sin culpa y con gratitud?
  • ¿Puedo dar genuinamente?
  • ¿Me siento desamparada(o)?
  • ¿Me siento dependiente de otra persona?

Tu mensaje de valor hoy:

Maternar tu propia vida significa dejar de exigirte tanto. Hoy, regálate un momento para respirar profundo y recordarte: «Estoy a salvo, dejo de sobrevivir y comienzo a vivir, tengo el poder de nutrir mis sueños y la vida me sostiene». Todo comienzo necesita suavidad, no presión. Mereces recibir y das desde tu abundancia, por eso debes ser tu prioridad. Sigue siempre tu esencia porque este mundo necesita tu luz auténtica, no una copia de los demás. ¡Brillas con luz propia!

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